Por esa época también se le llamaba "el rey de Andalucía" y llegó a cobrar peaje incluso a las diligencias reales.

Incluso se llegó a crear un cuerpo especializado para frenar la ofensiva bandolera, apodado "los migueletes".

Enmarcado en una etapa política convulsa debido a la vuelta al conservadurismo llevada a cabo por Fernando VII, ello propició - entre otros motivos - la mitificación de este tipo de delincuentes.
Decorando el pueblo como si retrocediéramos a 1832, Grazalema recuerda la fecha en la que la esposa de Tempranillo daba a luz en un cortijo del lugar. Cuentan que mientras se desarrollaba el parto un destacamento real les atacó, propiciando que la esposa de Tempranillo falleciera en el acto. Nuestro protagonista salió huyendo a caballo con su mujer cargada a la espalda y su hijo recien parido asido a su faja.
A través de diversas actuaciones de los mismos vecinos del pueblo, a modo de sainete, nos presentan escenas de la vida "bandolera" de aquel entonces, que marcaba en cierta medida la actividad del pueblo.




La ambientación, vestuario y las propias actuaciones están muy bien logradas, siendo el festival una excusa perfecta para acercarse a este pueblo de la Sierra de Cádiz.


El aparcamiento del centro de la población se convierte por 3 dias en un teatro improvisado con tres escenarios: la cueva de los bandoleros, la capilla (boda de Tempranillo) y otro de uso polivalente (cadalso, barbería...).

Junto a los escenarios se encuentran las "casetas bandoleras" donde podemos disfrutar de gastronomía típica de la zona: chorizos a la brasa, chicharrones, caza, tapas variadas, pastelería... muy recomendables.

Espero que con este artículo os haya animado a conocer este "pueblo blanco" de la Sierra de Cádiz.
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