La aparición de "la roca" en la historia es de sobra conocida: que si un destacamento inglés toma por sorpresa el peñón (escasamente protegido por cierto), que si Tratado de Utrech, que si aislamiento, que si reivindicación... Ha llenado páginas y páginas de libros, e incluso hoy se publicó esta noticia... y todo se reduce a esto:
Llegando a la Linea de la Concepción (Cádiz) y siempre sin abandonar la costa podemos llegar sin complicaciones a esta colonia británica, aunque hay que elegir bien el día y la hora, ya que la espera para cruzar la frontera en coche puede ser considerable. De todas siempre podemos "abandonarlo" en una de los muchos estacionamientos que hay en la avenida del paseo marítimo y caminar un poco. Os lo recomiendo.
Nada más cruzar la frontera, atravesamos la pista aeroportuaria del peñón, y es que el hecho de tener tan poco espacio obliga a encontrar soluciones ingeniosas.
Una vez pasada la pista y algunas gasolineras que nos recuerdan que la gasolina está allí más barata (no llega a los 10 céntimos por litro) nos adentramos de lleno en la ciudad de Gibraltar.
La puerta y túnel de Landport (arriba), según explica una placa, erá la única entrada a la ciudad por tierra, la cual fue reconstruida en 1727, después de ser el escenario de cruentas batallas y haber soportado -dice- 13 asedios.
Nada más atravesar llegamos a Casemates Square, dicho de otro modo, la plaza del pueblo. Con el acuartelamiento militar al norte de la misma, históricamente era el centro de la vida gibraltareña, mercado, y lugar público de ejecuciones. Por cierto, cafe a 2 euros en sus cafeterías.
Levantando la cabeza se puede ver, vigilante, el Moorish Castle (castillo morisco), una fortificación que data del 1160. Rodeandole, el turista puede acceder a los World War II Tunnels, importante red de pasadizos que servían como defensa ante bombardeos en la Gran Guerra.
Atravesando la plaza, nos encontramos con la calle principal de la ciudad (Main Street), donde podreis apreciar que es el núcleo comercial (y turístico) del peñón. Multitud de personas (la mayoría de ellas españolas por cierto) se agolpan en las tiendas haciendo acopio de tabaco (estimamos un ahorro entorno a un 50%), alcohol, chocolate, queso, perfumes... Personalmente, y a excepción de los fumadores, no creo que el ahorro sea tan grande como para desplazarse hasta este enclave para compras. La arquitectura eminentemente anglosajona es patente.
Al final de la avenida se puede visitar un cementerio típicamente inglés donde, rodeados de un precioso jardín, podemos presentar nuestros respetos a los caídos en diversos episodios bélicos -y epidémicos- de Gibraltar, entre ellos Trafalgar. Recomendable.
Cerca de allí podemos subir en teleférico a la cima de la roca y disfrutar de unas espectaculares vistas y... de los monos. Mi visita no dio para más y no pude disfrutarlo.
Lo dicho, una visita curiosa y que merece la pena hacer. Mejor si convenceis a vuestra pareja de que no merece la pena comprar nada y dedicarse a visitar todos los atractivos que ofrece.
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