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Comenzar brevemente diciendo que Castellar de la Frontera es conocido actualmente como el único castillo habitado de toda España. Ello unido a que su construcción data de la época medieval y que lleva con orgullo ser el mejor conservado de España me llevó a realizar una visita en cuanto tuve la oportunidad.
Desde la AP-4 condujimos dirección a Algeciras y salimos en la localidad de Alcalá de los Gazules para adentrarnos en el Parque Natural de los Alcornocales. El objetivo era pasar por este singular paraje y llegar a nuestro objetivo por el norte.

Pronto nos "arrepentimos". Si bien el paisaje era maravilloso la distancia de cerca de 60 km por sinuosísimas carreteras de montaña hizo mella en nuestro ánimo y el mareo afloró en todos los componentes del grupo, hasta en el conductor. La llegada al pueblo de Jimena de la Frontera supuso la mejor excusa para recuperar fuerzas (y de paso ver su castillo).


Terminando nuestra fugaz parada, y saliendo del Parque Natural de los Alcornocales hacia carreteras más "enderezadas", 20 km nos separaron del pueblo de Castellar "Nuevo" de la Frontera. Esta moderna población fue construida en la época franquista para proporcionar alojamiento a las familias que antiguamente se alojaban dentro del castillo de Castellar de la Frontera. El objetivo, dicen, era construir en la fortificación un Parador Nacional.
El proyecto al final no se llevó a cabo y el castillo cayó en una situación de abandono que dio pie a que muchas personas de vida bohemia o quizás alternativa, muchas de ellas extranjeras, acudieran al lugar buscando alejarse del mundanal ruido. Esta es la cara. La cruz fue las denuncias que relacionaron al lugar con el mundo de las drogas.
Dejando atrás Castellar Nuevo nos disponemos a subir la montaña que nos llevará a Castellar Viejo, no sin antes parar en Venta Jarandilla para comer carne de la zona: jabalí, venado, perdiz... todo regado con un buen rioja. Pero pasemos a visitar la fortaleza:


Es impresionante como una fortaleza que limitaba antiguamente las fronteras con el reino musulmán de Algeciras se encuentre en tan buen estado de conservación. Las fotos hablan por sí mismas. Una vez dentro del castillo podemos ver que muchas de las casas son alojamientos rurales promovidos por la propia Junta de Andalucia; incluso podemos encontrar un hotel, aunque un viernes a las cuatro de la tarde no tenía indicios de actividad alguna (desconozco si sólo abrirán los fines de semana). También podemos ver muchas habitantes extranjeros en sus casas, pintando, con su local de comestibles o, simplemente, escondiéndose de los turistas.


Símbolos de esa vida bohemia que comentábamos anteriormente son palpables a medida que se pasea por el pequeño núcleo medieval:


El lugar que lo rodea también es mágico:



En definitiva, un lugar que creo es muy poco conocido y que, aunque está ciertamente aislado, merece la pena visitar.








